La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico difuso caracterizado por hipersensibilidad generalizada al dolor, fatiga persistente, alteraciones del sueño y dificultades cognitivas. No causa inflamación ni daño articular detectable, pero el impacto en la calidad de vida puede ser tan severo como el de enfermedades articulares destructivas. Afecta al 2–4% de la población general, con predominio en mujeres (relación 7–9:1).
Mecanismo: sensibilización central
La fibromialgia es un trastorno del procesamiento del dolor. Existe una sensibilización central en la que el sistema nervioso amplifica las señales de dolor normales, reduciendo el umbral doloroso de forma generalizada. Este mecanismo tiene base neurobiológica documentada — no es psicológico ni imaginado:
- Alteración en la modulación descendente del dolor (reducción de la inhibición endógena)
- Desequilibrio en neurotransmisores: aumento de sustancia P y glutamato; reducción de serotonina y noradrenalina
- Cambios funcionales en el procesamiento cerebral del dolor (documentados por neuroimagen funcional)
- Respuesta exagerada a estímulos que normalmente no son dolorosos (alodinia)
Síntomas principales
- Dolor difuso en múltiples regiones corporales — criterio diagnóstico: dolor en ≥4 de 5 regiones durante ≥3 meses
- Fatiga severa que no mejora con el descanso
- Sueño no reparador: se duerme pero no se descansa
- Dificultades cognitivas ("fibro-niebla"): problemas de memoria, concentración y procesamiento verbal
- Hipersensibilidad a ruidos, olores, luz y temperatura
- Síntomas frecuentemente asociados: cefalea tensional, colon irritable, vejiga hiperactiva, ansiedad, depresión
¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?
El diagnóstico es clínico, basado en los criterios ACR 2010/2016. No existe una prueba de laboratorio o imagen específica. Los estudios de laboratorio (biometría, función tiroidea, PCR, FR) se solicitan para descartar otras enfermedades, no para confirmar fibromialgia:
- Índice de dolor generalizado (WPI): número de áreas dolorosas en la última semana (0–19)
- Escala de severidad de síntomas (SSS): fatiga, sueño no reparador y síntomas cognitivos
- Diagnóstico: WPI ≥7 + SSS ≥5, o WPI 4–6 + SSS ≥9, durante ≥3 meses
- Descartar hipotiroidismo, polimialgia reumática, miopatías inflamatorias y artritis mediante laboratorio
Tratamiento integral de la fibromialgia
El tratamiento más efectivo combina múltiples estrategias. Ningún fármaco aislado controla todos los síntomas:
- Ejercicio aeróbico progresivo: la intervención con mayor evidencia — mejora dolor, fatiga y calidad de vida; inicio lento y aumento gradual
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): mejora la catastrofización del dolor y el afrontamiento
- Higiene del sueño: horarios regulares, evitar pantallas nocturnas, tratamiento del síndrome de apnea si existe
- Duloxetina (60–120 mg): inhibidor de recaptura de serotonina y noradrenalina; mejora dolor y fatiga
- Pregabalina (150–450 mg) o gabapentina: moduladores del dolor neuropático; mejoran el sueño
- Amitriptilina a dosis baja (10–25 mg nocturno): mejora sueño y dolor en algunos pacientes
- Técnicas complementarias: mindfulness, hidroterapia y acupuntura tienen evidencia de apoyo moderada
Fibromialgia y enfermedades reumáticas
La fibromialgia puede coexistir con enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide, lupus o espondilitis, complicando la evaluación de la actividad de la enfermedad. En estos casos, los marcadores inflamatorios (PCR, VSG) permanecen normales o concordantes con la enfermedad de base, mientras el dolor y la fatiga exceden lo esperado por la inflamación.
¿Cuándo consultar al reumatólogo?
- Dolor generalizado de más de 3 meses de evolución que no responde a analgésicos habituales
- Fatiga severa y sueño no reparador como síntomas predominantes
- Descartar artritis inflamatoria, lupus, hipotiroidismo u otras causas tratables de dolor crónico
- Necesidad de un plan de tratamiento multimodal coordinado